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martes, 22 de julio de 2014

EL CUERPO ETÉRICO: EL CUERPO FÍSICO INTERIOR





En el sistema energético del hombre, los chakras sirven de estaciones receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias del «prana» o energía vital. Los chakras absorben, directamente o a través de los nadis (canales energéticos que constituyen una especie de arterias intangibles cuya función es conducir el «prana» a través del sistema energético no material), las energías vitales de los cuerpos energéticos no materiales del hombre, de su entorno, del cosmos y de las fuentes que son el fundamento de cualquier manifestación.

Dado que los chakras mantienen una interrelación muy estrecha con los cuerpos energéticos, vamos a describir primeramente la apariencia externa y las funciones de estos cuerpos.

En general, se distinguen cuatro cuerpos energéticos:

1) El cuerpo etérico.

2) El cuerpo emocional o astral.

3) El cuerpo mental.

4) El cuerpo espiritual o causal.


Cada uno de estos cuerpos no materiales posee su propia frecuencia de vibración fundamental. El cuerpo etérico, que es el más cercano al cuerpo físico, vibra con la frecuencia más baja. Los cuerpos astral y mental poseen a su vez frecuencias mayores, y en el cuerpo causal podemos encontrar representados los índices de vibración máximos.
El cuerpo etérico posee aproximadamente la misma extensión y forma que el cuerpo físico. Por ello también se encuentra la denominación de «doble etérico» o «cuerpo físico interior». Es el portador de las fuerzas modeladoras para el cuerpo físico, así como de la energía vital creadora y de todas las sensaciones físicas.

El cuerpo etérico se forma de nuevo en cada reencarnación, y vuelve a disolverse en el plazo de tres a cinco días después de su muerte física (el cuerpo astral, el cuerpo mental y el cuerpo causal continúan existiendo después de la muerte, y en cada nueva encarnación se unen otra vez al recién formado).
El cuerpo etérico atrae energías vitales del sol a través del chakra del plexo solar, y energías vitales de la tierra a través del chakra basal. Acumula estas energías y, a través de los chakras y los nadis, las conduce al cuerpo físico en flujos vitales ininterrumpidos. Las dos formas de energía se encargan de mantener un equilibrio vivo en las células corporales.

El cuerpo etérico, y con él el cuerpo físico, reaccionan de forma particularmente intensa a los impulsos mentales que proceden del cuerpo mental. Aquí estriba la razón de los éxitos que el pensamiento positivo tiene sobre la salud. Nosotros podemos favorecer la salud de nuestro cuerpo utilizando prudentemente las sugestiones positivas.
Otra función importante del cuerpo etérico consiste en servir de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico. Transmite al cuerpo emocional y al cuerpo mental las informaciones que recogemos a través de los sentidos corporales, y simultáneamente transmite energías e informaciones desde los cuerpos superiores al cuerpo físico. Cuando el cuerpo etérico se encuentra debilitado, este flujo de información y energía se halla obstaculizado, y el hombre puede parecer indiferente tanto en el plano emocional como en el mental.

A este respecto es interesante señalar que las plantas, en particular las flores y los árboles, también poseen una radiación energética muy semejante al aura etérica del hombre. Puedes utilizar esta radiación para proporcionar nueva energía a tu propia aura.

domingo, 23 de diciembre de 2012

RESPIRACIÓN ALTERNA: NADI SODHAN



TÉCNICA:
Sentado en postura fácil, aplica jalandhara banda. La mano izquierda reposa sobre tu pierna en Gyan Mudra, y con la mano derecha utilizas el pulgar para tapar la fosa nasal derecha y el meñique para la izquierda, alternativamente.

· Inhalación. Empiezas inhalando por la fosa nasal izquierda y cierras la derecha con el pulgar. Cuenta hasta 4.
· Retención. Cierra ambas fosas nasales. Retén el aire, contando hasta 16 y aplicando mulabhanda.
· Exhalación. Exhala por la fosa derecha, cerrando la izquierda con el dedo meñique. Relaja el bhanda y cuenta hasta 8.
- Inhalación. De nuevo inhalas por la izquierda y cierras la fosa nasal derecha, contando hasta cuatro y sigues. 
El ritmo es Inhalar por la izquierda, retener completamente y exhalar por la derecha. Los tiempos pueden ser diferentes, pero manteniendo la proporción 1-4-2. En caso de algún problema de hipertensión o cardíaco no efectúes la retención, y en todo caso consulta con tu médico.

EFECTOS:
- No respiramos igual por una fosa como por otra, dando más prevalencia a una que la otra, y esto varía a lo largo del día dependiendo de emociones, hábitos, etc. Con esta respiración alterna aunamos y equilibramos el flujo de la respiración entre ambas fosas nasales.
- Favorecemos el equilibrio del prana en nuestro organismo al respirar equilibradamente por ambas fosas.
- Purifica los nadis ida y pingala.
- Oxigenamos ambos hemisferios cerebrales en la misma forma y los equilibramos.
- Aporta serenidad y concentración, ayudando a la aquietar la mente y a equilibrar nuestro sistema nervioso, ayudando en situaciones de estrés y sus síntomas.
- Alivia en dolores de cabeza y en migrañas.
- Ayuda a focalizarnos, a la concentración en el aquí y el ahora.

jueves, 14 de junio de 2012

POSTURA DE LA VELA (SARVANGASANA)





Sarvangasana significa todo el cuerpo sobre los hombros; también se conoce en español con el nombre de Postura de la Vela, que expresa magníficamente las características de verticalidad y estiramiento hacia arriba que son la esencia de esta postura. La postura de la vela es muy beneficiosa para la circulación sanguínea en todo el cuerpo. Es una excelente postura para la salud de los pulmones, la glándula tiroides y el aparato digestivo.

Técnica:

1 - Posición de partida: túmbate sobre la espalda con las piernas estiradas y los pies juntos. La zona lumbar bien apoyada en el suelo. Las cervicales estiradas, el mentón recogido y el maxilar relajado.

2 - Inhala, y a continuación exhala elevando las piernas hasta que formen un ángulo recto con el tronco.

3 - Vuelve a inhalar y luego, exhalando, eleva los glúteos y la espalda poco a poco con la fuerza de la cintura y presionando con las manos contra el suelo, llevando las piernas hacia atrás y hacia arriba. Luego endereza el tronco y las piernas hasta que el cuerpo quede lo más vertical posible. Inmediatamente flexiona los brazos y coloca las manos en el centro de la espalda, cerca de los omóplatos. Con la ayuda de las manos estira verticalmente al máximo el tronco y las piernas.
En la postura final, el esternón se aproxima y contacta con el mentón. El peso del cuerpo descansará principalmente sobre los hombros y los brazos; la zona occipital de la cabeza y la nuca participan en menor grado. La base de la postura ha de ser simétrica. Los codos se aproximan entre sí al máximo y los hombros se alejan del cuello.


4 - Para ajustar y afianzar la postura: exhalando, baja la pierna derecha muy estirada por detrás de la cabeza, si es posible, hasta que el pie contacte con el suelo. El movimiento ha de ser lento, regular y sin tirones. No permitas que la pierna caiga de golpe, ni que se redondee la espalda. Mientras tanto la pierna izquierda permanece muy estirada, vertical y en línea con el tronco. Después de una breve pausa, inhalando, eleva la pierna derecha hasta la posición vertical y repite el proceso con la pierna izquierda. Notarás ahora que la posición es más vertical y cómoda. Relaja muy bien el cuello para facilitar la respiración. Cuando se consigue la verticalidad total en la postura, se establece un equilibrio perfecto y desaparece el tirón gravitacional, lo que permite permanecer en la asana sin ningún esfuerzo. Recuerda que toda asana debe reunir dos cualidades fundamentales: firmeza y comodidad.

5 - Permanece en la postura unos segundos los primeros días y hasta tres minutos para un practicante avanzado. Se puede llegar a sostener hasta diez minutos cuando se esté suficientemente entrenado. Si se practica dentro de una kriya o sesión de asanas, de uno a tres minutos será suficiente. Cuando notes que has estado un tiempo suficiente, desarma la postura lentamente. Regresa a la posición de partida dejando que las piernas caigan ligeramente hacia la cabeza y apoyando las manos contra el suelo. Sujetándote con las manos y con la fuerza de la cintura, ve posando la espalda sobre el piso, vértebra a vértebra, hasta que los glúteos alcancen el suelo. Finalmente, desciende las piernas flexionadas hasta que reposen en el suelo.

Beneficios principales
Mejora la circulación sanguínea. Armoniza el funcionamiento de las glándulas tiroides y paratiroides. Estimula el funcionamiento del aparato digestivo. Equilibra el sistema nervioso. Previene el resfriado y los males de la garganta. Es muy útil para combatir algunas enfermedades como asma, bronquitis, elefantiasis, varices, hemorroides, diabetes, etc. Equilibra la actividad de ida y píngala, los nadis que corren paralelos a la columna vertebral. Estimula la actividad del quinto chakra, Vishuddha .

Contraindicaciones
No debe practicarse Sarvangasana si se padece alguna afección seria de hígado, bazo o corazón, y en caso de tiroides inflamada y tensión muy alta. Descartar esta postura cuando existan dolencias agudas de la cabeza o el cuello, infecciones bucales, otitis, anginas, etc. Tampoco es conveniente realizarla cuando una mujer está menstruando.

lunes, 11 de junio de 2012

EL CUERPO ENERGÉTICO: LA CURACIÓN A TRAVÉS DE LOS CHAKRAS Y EL SISTEMA ENDOCRINO




En el Universo sólo existe energía, la cual se manifiesta como muchas variadas energías que le dan forma. También los cuerpos del ser humano (físico, mental, emocional), o vehículos de manifestación, están constituidos por unidades de energía.     
El cuerpo etérico o energético está compuesto totalmente de líneas de fuerza (nadis) y de puntos donde esas líneas se cruzan, formando al cruzarse cen­tros de energía (chakras). Los chakras determinan el punto de evolución del ser humano, y actúan directa­mente sobre el cuerpo físico por medio del sistema endocrino. Este punto debería tenerse muy en cuenta porque significa que trabajar con esos chakras y glándulas que rigen la zona particular del cuerpo donde está localizada la enfermedad o el malestar, es un paso necesario para la curación y la sanación.


La enfermedad (cuando no es debida a un accidente) surge de la actividad o inactividad de los chakras. Esos chakras rigen el sistema endocrino, que a su vez controla las siete zonas principa­les del cuerpo físico y es responsable del correcto funcionamiento de todo el organismo, produciendo efectos fisiológicos y sicológicos mediante la segregación de hormonas y otras sustancias inyectadas directamente en el sistema sanguíneo. Las glándulas constituyen un gran sistema vinculador dentro del cuerpo; ponen todas las partes del cuerpo físico en mutua relación y también relacionan a la persona con sus patrones energéticos y con la corriente sanguí­nea, el portador de la vida a todas las partes del cuerpo.
La enfermedad, la incapacidad física de todo tipo, y los numerosos y diversos aspectos de la mala salud, pueden atribuirse directamente a la condición de los chakras, pues ellos determinan la actividad o la pasividad de los nadis (cuerpo etérico o energético), que a su vez afectan al sistema nervioso, haciendo que el sistema endocrino actúe de una manera u otra, siendo la corrien­te sanguínea la responsable de distribuir esta condición a todas las partes del cuerpo.

Es conveniente conocer la correcta relación entre un chakra determinado y la glándula correspondiente, que es la siguiente:

             Chakras                                                                   Glándulas
Sèptimo Chakra (Sahasrara)...........................................Glándula pineal
Sexto Chakra (Ajna) .......................................................Glándula pituitaria
Quinto Chakra (Vishudda) .............................................Glándula tiroides
Cuarto Chakra (Anahata) ...............................................Glándula timo
Tercer Chakra (Manipura) .............................................Páncreas
Segundo Chakra (Swadisthana) .....................................Gónadas (testículos y ovarios)
Primer Chakra (Muladhara) ..........................................Glándulas adrenales o suprarrenales

El sistema endocrino es la tangible expresión de la actividad del cuerpo y sus siete chakras. Los siete centros de fuerza se encuentran en la misma zona en que están localizadas las siete glándulas principales, y cada centro provee del poder y la vida de la corres­pondiente glándula que, en realidad, es su exteriorización física.
Como ya se ha apuntado, las causas principales que predispo­nen a las enfermedades del organismo físico son la subestimulación o superestimulación de los chakras. En consecuencia podríamos establecer la premisa de que las enfermedades son autoengendradas, y no el resultado del con­tagio, de la infección o de accidentes; son causadas por el fracaso, la limitación, la deficiencia o excesiva eficiencia, y por el súper o subdesarrollo del sistema endocrino. El sistema glandular de se­creción interna, por intermedio de las hormonas, afecta todas las partes del organismo físico a través de la corriente sanguínea, y podría decirse que cuando las glándulas de secreción interna están perfectamente equilibradas y funcionan correctamente, no hay zonas enfermas en el cuerpo.

Así pues, la sanación y el equilibrio son posibles sin trabajar directamente con el cuerpo físico, sino sobre el cuerpo energético o etérico y las energías vitales, dejando que esas energías hagan impacto sobre el cuerpo físico de acuerdo a una intención dirigida. Es por la correcta distribución de la energía que se aliviarán los males del cuerpo físico del individuo, y también sus dolencias psicológicas y emocionales.

sábado, 14 de abril de 2012

MULABHANDA: TÉCNICA Y EFECTOS




MULABHANDA O CERRADURA DE RAÍZ

Es una de las cerraduras básicas y está situada en la zona inferior de la columna vertebral. Coordina y estimula la energía del ano, genitales y bajo vientre, e implica directamente la zona de los tres primeros chakras.
Mulabhanda se aplica al final de cada asana o al final de una kriya, sirviendo como catalizador de los efectos. Es usual que se utilice junto con jalandarabhanda.

TÉCNICA

Se contrae el musculo anal, como si detuvieras la defecación, por lo que elevas la musculatura hacia arriba y hacia adentro. A continuación, se contrae el área de los genitales, elevando hacia dentro el hueso púbico, como si trataras de contener el flujo de la orina. A continuación, contraes la musculatura del bajo vientre hacia la columna vertebral. Esta bhanda puede ser realizada suspendiendo la respiración en vacio (soltando el aire) o en lleno (sin soltar el aire).

EFECTOS
La cerradura invierte la dirección de la energía Apana (hacia abajo, hacia el primer chakra) y se une a la energía Prana en el punto del ombligo, abriendo la entrada a Sushumna, que es el nadi o canal central de energía en la columna vertebral. Mulabhanda inicia el proceso de transformación de lo denso hacia lo sutil, de los chakras inferiores a los superiores, colaborando en el despertar de la energía kundalini.
Esta llave incrementa la circulación de la sangre en el perineo y tonifica la zona, estimulando también sus órganos. 

Contraindicaciones:  Hipertiroidismo, afecciones del corazón y tensión alta.

jueves, 5 de abril de 2012

FUNCIONAMIENTO DE LOS CHAKRAS: RELACIONÁNDONOS CON NUESTRA PROPIA COMPLEJIDAD




Los textos antiguos mencionan la existencia de miles de chakras, repartidos por todo el cuerpo y su aura, aunque los más importantes son alrededor de una cuarentena. No obstante, los chakras principales, los que habitualmente se equilibran, trabajan y armonizan en la práctica del Yoga, son siete. Se encuentran en el cuerpo etérico (es decir, el energético), y están unidos entre sí a través del nadi o canal energético Sushumna (es el nadi central, ubicado en la espina dorsal).
En sánscrito, chakra significa rueda, disco o círculo, aunque se usa también con otros significados. La voz "Chakra" significa asimismo órbita, o el propio Sol. Y por fin, la palabra hace referencia a los “lotos” o plexos energéticos del ser humano. Podríamos definir el chakra, así, como un vórtice receptor, transformador y transmisor de energía, con una función vital concreta para nuestro cuerpo, mente y espíritu.

Ningún chakra trabaja solo. Los siete principales configuran un todo, un conjunto holístico e integral que no conoce el aislamiento de una de sus partes. Cada chakra posee un tipo de energía. Y aunque los siete tipos de energía están siempre presentes, y cada chakra ocupa su sitio y función, lo que cambia es el o los chakras que predominan, el orden interno, la proporción de equilibrio y desarrollo global sumando y teniendo en cuenta el equilibrio y desarrollo de cada chakra por separado. El resultado es la mejor radiografía o prueba diagnóstica que se puede conseguir mediante la práctica del yoga. De aquí la importancia de que los chakras estén lo más equilibrados entre sí que sea posible. 
Cuando más nos acerquemos a ese equilibrio, a esa armonía interna, más completos estaremos, más capacitados para desplegar nuestra verdadera identidad, nuestro yo completo y luminoso. Más cerca estaremos de ser felices. ¿Y acaso buscamos otra cosa?

El funcionamiento del sistema de chakras es relativamente simple cuando se conoce, aunque sea someramente, las cualidades y áreas de acción de cada uno de ellos. Y rápidamente se pueden establecer análisis incluso hechos por cada practicante. Los ejemplos son fáciles de crear y enumerar.
¿Qué ocurre si una persona tiene el primer chakra poco desarrollado? ¿De qué se ocupa, cuál es el ámbito de influencia de ese chakra? ¿Los instintos básicos, la seguridad, la relación con el mundo material, el enraizamiento, la relación con nuestro linaje, etc.? Muy bien, entonces, ¿qué deducciones podemos sacar de ello? ¿Quizá estemos ante una persona poco instintiva, con tendencia a la inseguridad, a no tocar con los pies en el suelo…? Seguramente no andaríamos desencaminados en ese análisis.
Otro tipo de ejemplo: una persona tiene una gran energía creativa, localizada en el segundo chakra, pero le cuesta concretar esa creatividad, hacer algo definido y real con ella. ¿Qué puede ocurrir? ¿Cómo hacer que esa energía fluya libremente hasta el quinto chakra, el hogar de la expresión y la concreción de nuestra creatividad? ¿Qué hay entre ambos chakras? Está el cuarto chakra, donde esa energía todavía en estado bruto ha de adquirir matices, sentimientos e intención; y está el tercer chakra, sede de nuestra voluntad y capacidad de acción. ¿Podría ser que esa persona tuviera que potenciar y trabajar su tercer chakra para adquirir voluntad y “bombear” la energía del segundo chakra hasta el quinto, pasando antes por el cuarto? De nuevo, un análisis similar arrojaría un resultado sumamente probable y creíble.

Y así podríamos seguir con el resto de chakras o el resto de energías y capacidades que poseemos, siempre teniendo en cuenta además otros factores como la etapa o situación concreta por la que atravesamos en la vida, el papel de la mente y el espacio que ocupa, el desarrollo de nuestro ego (nuestro yo pequeño), etc. Basta con hacerse unas pocas preguntas, aceptar y no negar la realidad, ser capaz de autoevaluarse y luego de actuar en consecuencia.
¿Hemos de reforzar nuestra voluntad, o sea, nuestro tercer chakra? ¿Hemos de potenciar nuestro quinto chakra para expresarnos mejor, para ofrecer a los demás lo mejor de nosotros? ¿O quizá trabajar con el cuarto para poder comprender a los demás, para empatizar con otras personas, para comprender a nuestros semejantes?

¿Y qué si es así? No hay mal alguno en ello; ni error, ni culpa. Piensa que es una suerte y un privilegio poder mejorar y evolucionar de manera consciente, por voluntad propia. Es un camino maravilloso, una aventura sin límites y sin final. Podemos ser capaces de escribir la novela de nuestra vida, de filmar la trilogía de nuestro destino.
¿De verdad te vas a perder está espléndida oportunidad que tú mism@ puedes darte?

jueves, 29 de marzo de 2012

LAS BHANDAS O CERRADURAS: MANEJANDO EL FLUJO DE LA ENERGÍA INTERIOR




“Retén, aplica mulabhanda”. ¿Cuántas veces han escuchado esta frase o una muy similar los practicantes de kundalini yoga? ¿Y qué son las bhandas?, se habrá preguntado más de un asistente a las clases. Las bhandas o "cerraduras" son una combinación de contracciones musculares específicas que tienen una repercusión general en el organismo, afectando al ser humano a nivel físico, energético y mental.

Estas cerraduras aportan muchos beneficios a nivel muscular, al sistema nervioso, a la circulación sanguínea, al sistema glandular, a los nadis o canales energéticos internos, a los chakras, o a diferentes órganos. No obstante, su función principal es crear la fuerza interna suficiente para que el Sushumna, el nadi o canal central de energía de la columna vertebral, permanezca abierto, de forma que a través de estas cerraduras se pueda estimular y regular la energía que fluye libremente por ese canal.
El Sushumna está situado en la columna vertebral, y los bhandas mantienen abierto este canal, pues cada contracción ayuda a alinear correctamente la columna para que fluya libremente la energía kundalini, permitiendo que la vitalidad de los chakras inferiores y la sabiduría de los chakras superiores fluyan hacia el corazón.

Las o los bhandas se enseñan en kundalini yoga desde las primeras lecciones, sobre todo mulabhanda, ya que son unas poderosas y eficaces herramientas, aunque en otras tradiciones yóguicas no se actúa de la misma forma, tardando años en permitir este conocimiento a los practicantes de yoga.
Las cerraduras son fundamentales en kundalini yoga, pues con ellas se promueve el movimiento de la energía kundalini a través de toda la columna; por ello es tan importante mantener libre de bloqueos y bien alineada la columna vertebral. Durante toda la asana debemos mantener la conciencia en el uso de las bhandas, aplicándolas sutilmente durante todo el ejercicio y con la columna alineada, y manteniéndonos relajados aplicando las contracciones musculares apropiadas a la postura. Al final de la asana se aplica la cerradura más intensamente para que la energía fluya, se eleve o se proyecte hacia donde queramos que se dirija.

Existen tres cerraduras principales:
Mulabhanda, que es la cerradura de raíz.
Jalandharabhanda, que es la cerradura del cuello.
Uddiyanabhanda, que es la cerradura del diafragma.

Y una cuarta: Mahabhanda, que consiste en aplicar a la vez las tres anteriores.